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viernes, 10 de diciembre de 2010

CONTRAPORTADA: Porto Mosquito en Burela



Ana Ramos (Porto Mosquito, Cabo Verde).- Porto Mosquito es una localidad pobre, eminentemente pesquera y muchos de sus paisanos se han aclimatado ya a las frías temperaturas gallegas. Viven en Burela (Lugo) y pasan la saudade escuchando al grupo Batuka Tabanka formado por doce caboverdianas y quien sabe… puede que también um bocadinho afrogallegas.
En Porto Mosquito los hombres salen a pescar y las mujeres manipulan y venden el pescado en los mercados de Praia o en la calle, a quien quiera comprárselo. La escasez de terreno cultivable hace de la agricultura una tarea titánica y aunque los animales domésticos son los dueños de la calle, criarlos tampoco debe ser fácil. Falta el agua, el establo…
En la playa un pescador recoge sus redes observado por los niños:
“-¿Cómo ha ido el día?
-Bien.
-¿Los niños quieren ser pescadores?
-Los niños tienen que ir a la escuela.”

Perfecto.
...
Aunque no tanto. Al terminar la escuela ¿en qué trabajarán? La falta de agua les enseñó a comer piedras, la falta de empleo a emigrar.

(Fotografía Xan Xiadas)

jueves, 9 de diciembre de 2010

"Para empoderar a las mujeres debemos cambiar la mentalidad de hombres y mujeres"

Milsania Tavares y Catarina Cardoso:


Ana Ramos (Praia, Cabo Verde).-  Entrevista A Milsania Tavares y Catarina Cardoso, trabajadoras del Instituto Cabo-verdiano para Igualdade e Equidade de Género (ICIEG).




(Fotografía de Xan Xiadas)

Un tiburón... pero "muito pequeno"


miércoles, 8 de diciembre de 2010

CONTRAPORTADA: Agua… por fin


Ana Ramos (Ribeira Seca, Cabo Verde).- En un archipiélago en el que el agua es milagro, una presa es todo un acontecimiento. En todas las conversaciones ya sea género, acceso a vivienda, desempleo, radios comunitarias o donde podríamos comprar espuma de afeitar, alguien termina nombrando el barragem de Poilão. Se trata de la mayor presa del país, con una capacidad para almacenar 1,7 millones de metros cúbicos de agua para regadío. Situada en Ribeira Seca, el camino para acceder a la misma es el pequeño pulmón verde de la isla, São Jorge dos Rogaos. Un paisaje verde y frondoso resguardado entre montañas, por un momento, nos hace olvidar que la carencia de agua es aquí un problema de difícil solución. Respiramos, tomamos aire y, poco a poco, recorridos apenas diez kilómetros, la tierra seca y rojiza nos devuelve a la otra realidad caboverdiana.

Y una curiosidad, el templete de inconfundible estilo chino emplazado al otro lado de la presa avisa sin decoro al visitante de que esta infraestructura fue construida por el gobierno de este país asiático... Debieron pensar que así no habría dudas a la hora de poner nación al dinero que financió este pequeño prodigio.

(Fotografías de Xan Xiadas)

Elisio Rodríguez, director de CITI HABITAT: "Tenemos hombres y mujeres, esa es la riqueza natural de Cabo Verde”

 

Ana Ramos (Praia, Cabo Verde).- Lleva 22 años trabajando para el desarrollo de Cabo Verde y ha vivido su transformación como uno de los países más pobres del planeta a su consideración como estado de desarrollo medio por parte de la ONU. Si en Santiago todos los caminos llevan a Praia, en Praia, todas las personas te conducen hasta Elisio Rodríguez. Todos conocen, respetan y admiran  el trabajo de CITI HABITAT, la ONG de la que es fundador y director, y la primera legalizada en Cabo Verde. Nos encontramos en Ponte D’Agua, uno de los muchos barrios desfavorecidos de Praia en los que esta entidad tiene su sede y en el que ha desarrollado, entre tantas otras iniciativas, una radio comunitaria.
CITI HABITAT realiza un trabajo integral buscando superar todos los elementos que caracterizan la pobreza en Cabo Verde. Con su experiencia, ¿cuál cree que es el mayor problema del país?
La falta de empleo, el agua y el saneamiento. La pobreza está caracterizada por un conjunto de factores como educación, vivienda, acceso al trabajo… y en todos ellos CITI HABITAT incide a través de programas y proyectos que normalmente son financiados por organizaciones extranjeras.
Se trata de la primera ONG de Cabo Verde…
En 1988 ocho caboverdianos y un grupo de técnicos extranjeros fundamos CITI HABITAT. Todos trabajábamos en el desarrollo local y disentíamos con el programa de desarrollo del partido único. Propusimos como punto de partida la educación, la organización y la participación, esto es, el cambio de mentalidad de las personas. Nuestro objetivo es el desarrollo humano armonioso en la búsqueda de aquello que da razón de ser a la primera democracia, la democracia económica. Por eso incidimos en la formación, emprendizaje mediante microcréditos, construimos viviendas, mejoramos las ya construidas…
Cabo Verde es un país de desarrollo medio pero esto sólo lo parece en determinadas zonas…
No estoy de acuerdo. Cabo Verde ha superado tres de los cinco parámetros marcados por la ONU de ahí esa calificación que es generalizada para todo el país. Hay unas islas más atrasadas que otras como Brava o Maio por problemas de comunicación, pero todas las islas se desarrollan de forma armoniosa.

Sin embargo, las desigualdades sociales parecen muy llamativas...
Praia es la capital y las desigualdades son mayores, también propiciadas por el éxodo rural de la población en busca de un empleo pero, entre islas, el desarrollo es muy semejante.
La carencia de agua es una de sus principales dificultades. ¿La desalinización no es viable?
El Gobierno ha hecho muchos esfuerzos para captar las aguas y realizar la desalinización, lo que ocurre es que este proceso es sumamente caro y la manutención de las maquinas todavía mayor. Con todo, gracias a la introducción de la energía solar y eólica quizás consigamos abaratar costes. Por otro lado, el Gobierno capta las aguas que caen mediante presas pero las lluvias son irregulares. Debería llover de julio a octubre y no llueve. Desde 1968 hasta 2007 las aguas no son regulares. Aquello que debía llover en 4 meses cae en un día y se lleva todo por delante. Además, la destrucción de las playas debido a la extracción de la arena ha provocado que el agua de mar salinize los pozos de las aguas subterráneas agravando todavía más este problema.
Luchan contra todos los elementos…
Falta de lluvia y falta de producción. Sólo el 10% del terreno de Cabo Verde es cultivable y cuando no hay lluvias la capacidad productiva es del 30%, lo que es manifiestamente insuficiente. No tenemos petróleo, diamantes, oro… tenemos hombres y mujeres, esa es la riqueza natural de Cabo Verde y gracias a eso en 35 años heos salido del grupo de los países más pobres del planeta a los de desarrollo medio.
¿Tiene esperanza respecto al futuro?
En cuanto haya hombres y mujeres debidamente organizados en un partido serio de un gobierno transparente y honesto sí, tengo esperanza. Creo en el desarrollo de Cabo Verde y creo en días mejores para el país. He nacido aquí y he visto su transformación, lo que me hace pensar que todos los sacrificios han merecido la pena.  
¿De dónde saca las fuerzas para seguir trabajando?
Las fuerzas vienen del alma, de ser caboverdiano, un pueblo habituado a luchar contra todo y contra todos. Como dijo el poeta Ovidio Martins:
“Nós somos os flagelados do Vento-Leste!
O mar transmitiu-nos a sua perseverança
Aprendemos com o vento o bailar na desgraça
As cabras ensinaram-nos a comer pedras para não perecermos”
Esa es la fuerza de Cabo Verde y la que me empuja a seguir adelante.

(Fotografías de Xan Xiadas)

lunes, 6 de diciembre de 2010

Territorio mestizo

Ana Ramos (Praia).- Antes de llegar alguien nos dijo que aquí durante mucho tiempo lo único que había era personas y piedras. Acaba de terminar la temporada de lluvias y la aridez es extrema. “¿La última vez que llovió? ……. ni me acuerdo”, nos dice una caboverdiana a la que compramos el primer litro de agua del día. Siete de la mañana y el sol ya comienza a amenazarnos. Después descubriremos que la mujer, realmente, no debe tener muy buena memoria ya que, hace apenas un mes, llovió y en lugar de hacerlo torrencialmente, como ocurre en todos los lugares en los que la lluvia es casi utopía, el agua cayó con sabiduría regando el escaso suelo cultivable. Qué ironía, un país rodeado de agua y en el que ésta es el mayor de sus problemas.

Praia, capital del país y la que concentra el mayor número de habitantes, 125.000 de los cuales, como siempre, unos viven muy bien, mientras que muchos más… sobreviven. A pesar de que Cabo Verde ya está considerado un país de desarrollo medio, queda mucho por hacer aunque los caboverdianos sonríen…

La morabeza, esa que hace referencia a su carácter hospitalario, no puede ser más cierta. Nos dirigimos a Plateau, el centro histórico y comercial de la ciudad y aunque nos han advertido de que Praia es la más europea de las urbes del archipiélago… disentimos y empezamos a creer que, al igual que los caboverdianos, Praia es más bien mestiza. Estamos en África, no hay duda, y, a la vez, en una Europa vieja, que no antigua, polvorienta, caótica… y, al tiempo, colorista y, en cierta manera, hermosa.

Algunas mujeres llevan los niños a la espalda, al modo africano, pero muchos hombres lucen zapatillas de deportes y viseras ladeadas. Hablan portugués, pero los inmigrantes –que empieza a haberlos, lo que dice mucho de sus niveles de progreso – y muchos caboverdianos prefieren el crioulo, un idioma que bebe del
portugués y de las diferentes lenguas africanas. Nosotros, galego falantes, no lo entendemos.

Mayoritariamente católicos, su arquitectura –en los casos en los que las construcciones están ordenadas en un cierto urbanismo- es portuguesa también. Realmente, sólo han pasado 35 años desde que Cabo Verde proclamó su independencia, tras cinco siglos de colonialismo en los que Portugal prohibió cualquier manifestación cultural que pusiera en peligro la “hegemonía del imperio”. La misma historia tantas veces repetida y, lo que es peor, que seguirá repitiéndose.

El turismo prefiere otras islas (Boavista y Sal) y quizás por ello todavía no nos hemos cruzado a ningún extranjero. Sin embargo, al llegar a Plateau, con una media sonrisa constatamos que muchos de sus comercios, como ocurre en Europa, están regentados por inmigrantes chinos. Las similitudes no terminan ahí pero las siguientes no tienen ninguna gracia. Apenas dos cafés, dos bollos y dos aguas, cerca de siete euros, como en cualquier capital europea, con la diferencia de que aquí un salario privilegiado ronda los 18.000 escudos caboverdianos (unos 180 euros).

En la Praça Luís de Camões, de nuevo, somos testigos del revés y envés de esta realidad tan mestiza como la piel genuinamente caboverdiana. Una mujer vende caramelos en la calle –ocho horas después seguiría haciéndolo- y, a su lado, un grupo de jóvenes se conecta a la red inalámbrica de internet que existe en las principales ciudades de Cabo Verde, utilizando, además, equipos de última tecnología.

Reponemos fuerzas, ahora ya con una Estrela, la cerveza caboverdiana, pero antes un último contraste, aunque esta vez falta la cruz de una cara tan extraña. El transporte público, eficaz pero destartalado, comparte carril con infinidad de coches de alta gama… muy alta.

(Fotografías de Xan Xiadas)